La ciencia desvela el enigma de la sonrisa de la Mona Lisa
August 25, 2005—Margaret Livingstone explica en el Congreso de Percepción Visual de A Coruña por qué la sonrisa de la Gioconda desaparece cuando nos fijamos en su boca.
—Los neurobiólogos buscan una base científica a las técnicas de ilusión visual que los pintores han usado de manera intuitiva durante siglos.
Cinco siglos después, el retrato más famoso del mundo ha dejado de ser un misterio. La enigmática y escurridiza sonrisa de la Mona Lisa es una ilusión que aparece y desaparece debido a la peculiar manera en que el ojo humano procesa las imágenes, explicó Margaret Livingstone en A Coruña durante el Congreso Europeo de Percepción Visual. En esta reunión científica internacional se han dado a conocer los últimos avances en investigación sobre la visión. Sin embargo “los artistas llevan mucho más tiempo que nosotros, los neurobiólogos, estudiando los procesos visuales”, reconoció Livingstone, profesora de la Universidad de Harvard.
Cuando en el siglo XVI Leonardo Da Vinci pintó la Gioconda, su Mona Lisa, logró el efecto de que la sonrisa desaparezca al mirarla directamente y sólo reaparezca cuando la vista se fija en otras partes del cuadro. El artista italiano creó esa ilusión usando de manera intuitiva unos trucos que ahora comienzan a tener base científica. La teoría de Margaret Livingstone se apoya en la neurobiología que descubrió que el ojo humano tiene dos tipos de visión: la visión central, muy buena para reconocer los detalles, y la visión periférica, mucho menos precisa pero más adecuada para reconocer las sombras.
“Da Vinci pintó la sonrisa de la Mona Lisa usando unas sombras que vemos mucho mejor con nuestra visión periférica”, afirma Margaret Livingstone. Por eso es una sonrisa tan escurridiza, más difícil de apreciar cuanto más se fije la vista en la boca de la Gioconda, pues entonces el ojo humano la enfoca con la visión central. Por eso para ver sonreír a la Mona Lisa hay que mirarla a los ojos o a cualquier otra parte del cuadro, de modo que sus labios queden en el campo de visión periférica.
El estrabismo de Rembrandt y el astigmatismo de El Greco
Tras publicar su teoría de que los cambios de expresión de la Mona Lisa se deben a que la visión central tiene una más alta resolución que la visión periférica, Margaret Livingstone estudia ahora por qué tantos genios de la pintura tenían alguna deficiencia visual. Es el caso de Rembrandt, cuyo estrabismo reducía su capacidad para ver en tres dimensiones. “Tener una pobre percepción de la profundidad puede ser una ventaja en una profesión en la que el objetivo es plasmar el mundo tridimensional en un lienzo plano”, dijo Livingstone en su conferencia en A Coruña.
No se trata de desmitificar el arte, sino de explicar científicamente unas técnicas que los artistas han venido usando de manera intuitiva desde hace mucho tiempo. En eso coinciden los investigadores participantes en el simposio “Arte y sistema visual”, dentro del Congreso Europeo de Percepción Visual (ECVP 2005) que se celebra esta semana en A Coruña y en el que se ha otorgado por primera vez el premio internacional a la Mejor IIusión Visual del Año. Los principales expertos mundiales analizaron desde un punto de vista científico el cubismo de Pablo Picasso, el Op-Art de Víctor Vasarely o la técnica del claroscuro usada en el Renacimiento. Esta tarde intervendrá en el congreso Stuart Anstis, que estudiando la obra de El Greco ha demostrado que el pintor no pacedía astigmatismo, como siempre se ha creído.

